miércoles, 24 de agosto de 2016

El backstage de una competición

Para los que solo tenéis ocasión de ver la sincro por la tele, os voy a enseñar los momentos estelares antes de una competición. Como enviada especial a los Juegos olímpicos, aproveché para sacar fotos de los últimos entrenamientos, donde todo el mundo empieza a sufrir su ataque de nervios particular pero disimula para no sembrar el pánico. Hacía muchos años que no vivía esta escena a vista de pájaro, en vez de desde dentro.





En casa tenemos la suerte de entrenar con toda la piscina para nosotras, pero durante las competiciones hay que compartirla, creando las mundialmente conocidas ramblas acuáticas. Durante los días antes de competir se organizan entrenos con música donde cada equipo tiene unos minutos concretos para probar sus coreografías. La imagen de la piscina en un entreno de Juegos Olímpicos no es muy estresante, pues solo participan ocho equipos, pero en un Mundial donde hay más de veinte... Se acaba formando un verdadero campo de batalla.

Equipos en el parque acuático Maria Lenk

Cada loca con su tema

A veces dos equipos chocan entre sí, o incluso la saltadora tiene que tirarse de lado como una rana para no interceptar a alguien durante la acrobacia. Mientras un país nada, los otros practican su entrada en la tarima o prueban trozos de la coreografia en un rincon. Se considera una gran falta de respeto molestar al equipo que está utilizando la música en ese momento. Así que debemos tener los ojos bien abiertos para controlar la ubicación en la piscina, mientras suena la música sin parar a mil decibelios, junto con los gritos de las entrenadoras que van indicando, en todos los idiomas, los fallos de las nadadoras y cómo corregirlos.

La comunicación en la piscina,
 Mayu es una de las entrenadoras más expresivas

Otras veces, a parte de chocar entre nosotras, nos emocionamos tanto avanzando por la piscina que acabamos encima de las corcheras, rebasando los 30 metros que no debemos superar.

El equipo de Japón acorralado en la esquina para no molestar

Y a todo esto hay que sumarle las señales metálicas que nos hacemos por debajo del agua, para llevar el ritmo cuando no suena nuestra música. Los amigos de natación y waterpolo, con quienes compartimos instalaciones desde tiempos inmemoriales, estan entusiasmados con ese palo metálico que la entrenadora sujeta al borde del agua mientras lo golpea con una varita/palo/cuchara/llaves de casa (alias "el picata"), para indicarnos los tiempos. Juntar todos los picatas de todos los países en una misma piscina acaba originando la Orquesta Sinfónica del Taladro.

En la mayoría de competiciones cada equipo tiene entre dos y cuatro reservas, pero en las Olimpiadas solo pueden traer una. Según la estrategia de la entrenadora las reservas desempeñan diferentes funciones.

Reserva picadora

En las competiciones las entrenadoras no pueden ponerse a picar con dos palos como si estuviesen locas, así que esa misión recae sobre la suplente. Ella se encarga de traer dos varitas/palos/cucharas/llaves a la piscina y marcar el ritmo por debajo del agua cuando no tenemos la musica como referencia. En realidad en los entrenos con música está prohibido "picar", pero todo el mundo lo hace. Y todo el mundo sabe que todo el mundo lo hace. Aun y así, por encima de esa rebeldía personal, procuramos picar solo durante las pausas entre temas musicales, para respetar al equipo que está nadando.

Nadadora china marcando los tiempos

Hay que tener mucha concentración para saber exactamente cual es el picata de tu compañera y suele pasar que de repente cada una siga un ritmo diferente y la cosa se desmadre.

Algun problemilla de sincro

Reserva aplicada

En algunos paises la suplente hace todos los entrenos con el equipo, a unos metros de distancia. Por lo que pueda pasar. Nunca se sabe si alguna titular va a caerse por un agujero a última hora y necesitará que alguien la sustituya.

Si nos fijamos solo en lo que hace la suplente hay momentos en los que no entenderemos nada
pues los efectos visuales (cadencias, movimientos en parejas) solo se consiguen en grupo

Reserva paparazzi

En otros casos es la encargada de grabarlo todo desde fuera, para luego poder analizar los errores con más precisión.

Cada vez grabamos más con I-pads que con cámara
 para poder ver los vídeos con más nitidez

Los sentidos de la paparazzi también deben estar en alerta para no ser lanzada al agua por un espaviento de las que practican el "paseillo", es decir, la colocación antes de saltar al agua. Las eternas esperas para que suene la música del equipo convierten la tarima en un espacio de nervios mezclado con parada del autobús. Sabéis que las siguientes sois vosotras pero vuestra música nunca llega. Algunas necesitan sentarse, mientras que las más hiperactivas se mueven sin parar intentando que los músculos se mantengan calientes.

Italia y Australia en la parada del bus

viernes, 19 de agosto de 2016

Crónicas de guerra

A veces se me olvida que estoy trabajando en unos Juegos Olímpicos y me pienso que soy corresponsal de guerra. Se ve que en estas instalaciones tienes que estar con los ojos más abiertos que un dibujo de manga y mirando en todas las direcciones, por si acaso tropiezas o caes al vacío por un abismo. Hoy he vuelto al lugar del crimen para sopesar la gravedad de la cuestión.


Alcantarilla de la muerte

Después de esta imagen no hacen falta muchas palabras. (Fotos sangrientas en la entrada anterior). Pasé justo por encima de la alcantarilla pero, en vez de encontrarme con la tapa de hierro, desaparecí por un agujero negro y me quedé más o menos como en la imagen anterior pero con cara de "porqué de repente el suelo está a la altura de mis ojos?". Tuve suerte de que me indicaran el servicio médico con un dedo y una vez allí me dieran una elaborada y compulsada receta médica:

Medicamento para comprar en la farmacia

Cuando llegué a la redacción empecé a notar que la gente estaba un poco preocupada y me convencieron de que lo mejor era ir inmediatamente a ponerme la vacuna anti-tetánica. Obviamente era mucho pedir que me dieran la inyección en el IBS (el Centro de Transmisión Internacional donde crean contenidos los medios de comunicación de cada país). Así pues tuve que irme hasta el Centro de Salud de la otra punta del barrio para salvarme de morir oxidada por dentro. Con el aspecto de mi pierna nadie se atrevió a cuestionar nada y en dos minutos tenia la aguja clavada en el brazo. Las enfermeras eran un amor de mucho cuidado, me trataron como si fuera su hija.


Foto de familia en el Centro de Salud

A partir de esta experiencia voy por las instalaciones mucho más concentrada que cuando comento sincro. Nunca se sabe. Y a cambio ellos han puesto una serie de conos encima de los agujeros, para avisar. Seguridad brasileña. Un pequeño ejemplo de lo que significa explotar un país para unos Juegos Olímpicos que ya tiene suficiente con solucionar problemas propios como la escandalosa desigualdad de clases, el desempleo o la inflación. En una ciudad donde más del 14% de la población vive en favelas porque no se puede permitir un alojamiento. Donde se han construido instalaciones y viviendas sin medida, intentando maquillar una realidad que seguirá presente después de la cita olímpica.

Entrada de prensa en el Parque Acuático Maria Lenk

martes, 16 de agosto de 2016

Retransmitir viene con complementos

Esto podría ser un resumen de las mañanas en el parque acuático de Maria Lenk:

Llego a la pisicina. Subo a las gradas descifrando mil laberintos de pasillos y escaleras. Por un momento me pienso que estoy en Hogwarts. Llego a la zona de prensa, busco la posición que nos han asignado para comentar. Dejo mis papeles y chuletas encima de la mesa. El espacio es milimétrico así que tengo que hacer un esfuerzo muy grande de organización. La competición está a punto de comenzar. Llega Julia cargada de fotocopias, con datos importantes, que acaban de imprimir en el piso de abajo. Salta a la vista que los de la organización viven al límite. Hace bastante calor. Colocamos las pantallas. Probamos el sonido con el IBC.



Estamos en directo. Llega un chico con botellas de agua. Me acerco al micro como si no hubiera mañana. Siento que tengo el comentarista de la RAI enganchado a mi oreja derecha. El cerebro asume una concentración superlativa para el análisis. Me doy cuenta de que nunca en mi vida he estado tan concentrada viendo una competición de sincro, ni de ningún deporte. Oigo voces por los auriculares mientras estoy explicando algo por el micro. Empiezo a preocuparme por mi salud mental. La pantalla está llena de números y datos. Tengo todos los papeles del revés. Acaba la retransmisión y me dicen por el pinganillo que para la próxima me acerque más al micro. Me pregunto como me las ingeniaré mañana.




Salgo del recinto cantando todas las canciones que se me han pegado de las coreografías. Me cruzo con dos mil personas del mundillo. Las saludo a todas. Vuelvo a intentar salir del recinto. Me cruzo a mil más. Por fin consigo salir. Voy liada, estoy mirando carteles e indicaciones, intentando orientarme para ir a comer. Meto el pié en un agujero y casi me rompo la pierna. Siento que he atravesado la tierra con la izquierda y veo que estoy metida en una cloaca hasta la cadera. La derecha sigue fuera, en una posición digna de ser comentada por TVE. Salgo como puedo recogiendo lo que me queda de dignidad. Bravo por las instalaciones. Una chica se acerca y me indica donde está la infermeria. Me dice riendo que a nosequién le acaba de pasar lo mismo que a mí. Le respondo con una mirada furtiva que dice: gracias por reaccionar y poner un cartel a tiempo. El infermero pone cara de espanto y terror. Me envuelve con mil gasas. Salgo entre la multitud y desaparezco por la Villa Olímpica.




Excepto la parte final, que ha sido una exhibición puntual de mis habilidades acrobáticas (ya estaba tardando en meterme en algún berenjenal), el resto es nuestro pan de cada día. No sé en otras modalidades deportivas, pero así son las retransmisiones de sincronizada en Río 2016.

Es una pena que durante los JJOO haya tan poco soporte de canales públicos para ver todos los deportes, cuando la mayoría compiten simultáneamente. Hoy, durante el dúo técnico, una de las voces nos ha avisado de que "cortamos; la última parte saldrá por diferido". Supongo que cada uno vive en su propia burbuja y si para mí es un escándalo que corten la sincronizada para alguien lo será que corten las pruebas de equitación. Con más canales se podrían cubrir muchas más disciplinas y nos ahorraríamos bastantes problemas.

sábado, 13 de agosto de 2016

Noticias desde El Lago Ness

Hoy he conocido el otro lado de los Juegos. El que sucede detrás de las pantallas, los cables y las emisoras. El que gestiona millones de datos, imágenes y declaraciones. Es el trabajo en el que nadie repara, pero que todo el mundo disfruta una vez cada cuatro años. Se desarrolla en el Centro Internacional de Transmisión, una espécie de Mordor que agrupa periodistas y medios de comunicación de todo el mundo.

Cuando me han puesto la acreditación en el cuello he empezado a darme cuenta de la magnitud del asunto. No podía empezar mi primer trabajo redactando en la revista de mi pueblo, tenía que ser retransmitiendo unos Juegos Olímpicos.

Mañana empezamos con el dúo libre y si esto que veis a continuación no es el Lago Ness, (como nos ha advertido entre pasillos Dani Ballart), es porque todavía no han encontrado al monstruo.

Parque Acuático Maria Lenk
El agua de la piscina de sincro, donde hasta hoy se jugaba a waterpolo, tiene muy buena pinta comparada con la de saltos, pero está tan turbia que impide a las nadadoras ver bién por debajo del agua. Esta tarde han suspendido los entrenamientos con música para repasar la competición, porque parece que se ha roto un filtro de la piscina. No es muy normal nadar en unas Olimpiadas sin poder ver nítidamente a tu/s compañera/s, así que la organización se ha puesto manos a la obra para solucionarlo.

La buena notícia es que con la de peripecias que hemos pasado a lo largo de nuestra carrera deportiva, Ona y Gemma están preparadísimas para cualquier imprevisto, y mañana nos van a dejar con la boca abierta al compás del Concierto de Aranjuéz. 

miércoles, 20 de julio de 2016

Retransmitiendo los JJOO

Solo cuando tu vida toma un giro inesperado empiezas a empaparte de la verdadera espontaneidad.

Hoy finalmente he firmado el contrato para narrar los Juegos Olímpicos con Televisión Española. Voy a colaborar con Julia Luna durante los cinco días de competición de sincro. Así que en vez de entrar a la piscina de Río en bañador voy a entrar con el micro y la carpeta.

Volviendo unos meses atrás...

Debo decir que desde el momento en que no conseguimos la clasificación olímpica, mi previsión para Río 2016 era alojarme en el pueblo más aislado posible, sin internet, ni notícias, ni aparatos electrónicos, y esperar a que pasara la tormenta. Además coincidiría con el viaje-post sincro que venia tramando tiempo atrás; lo tenía todo pensado. Pero como siempre, la vida da más vueltas que una figura de giros (rescato un vídeo antiguo de nuestra modelo Txell, en la entrada Remando sin remos) y a veces uno de esos giros te lleva a cambiar completamente tu perspectiva inicial.





Cuando surgió esta oportunidad, tuve el mítico debate Ángel vs. Demonio (un terrible diálogo interno que todos sufrimos en algun momento de nuestra vida), hasta que definitivamente entendí que era otra forma de implicarme en los Juegos, y que incluso me ayudaría a "reconciliarme" con ellos.





La responsable real de todo esto es Andrea. Hasta la fecha, ella era la encargada de colaborar con TVE para las olimpiadas 2016, pero unos meses atrás se dio cuenta de que iba por un camino incompatible con el Zica. El caso es que pronto tendremos un/a nuevo/a incorporación en la familia Cano Fuentes! Y, a parte de tener que lidiar con la felicidad extrema que todo esto supone, tuvo que re-enfocar su vida a corto plazo; así que me pasó el relevo. Algo os estaba comentando sobre las vueltas que da la vida...

Así pues, cualquier idea que quedase en mi cabeza de no vivir ni un minuto de los Juegos, se ha visto eclipsada por la oportunidad de experimentarlos y comentarlos desde fuera. Las expectativas están altas, intentaré estar a la altura de semejante crack dentro y fuera del agua.

Hasta entonces estaré viajando y descubriendo paraísos escondidos del planeta, que me están llamando hace tiempo, gritando a pleno pulmón.






miércoles, 1 de junio de 2016

Cuando tu ADN tiene branquias

El otro día me tiré a la piscina por primera vez después de dos meses. Que yo recuerde son las "vacaciones sin cloro" más largas que he tenido, desde que empecé a nadar en plan serio. Supongo que tardé en recuperar las ganas de nadar porque mi cuerpo necesitaba romper con la rutina, mis pulmones respirar oxígeno en vez de cloro y mi cerebro descubrir otras posibilidades del medio terrestre. Así que una vez superada esta fase, reconocí mi condición de pez-que-no-puede-vivir-sin-agua, y me fui directa a "entrenar". Las comillas significan que el entreno fue tan en serio como un capítulo de Verano Azul.

El colectivo de nadadoras retiradas estaréis de acuerdo conmigo en que el primer contacto con el medio después de dejar la competición suele ser bastante escandaloso...

Para empezar, solo entrar en la piscina el olor a cloro casi me perfora el conducto nasal. Si hiciera una lista de las cosas que echo de menos de entrenar y las que no, el ácido clorhídrico estaría radicalmente marcado y subrayado en la lista del no: la piel reseca y con olor crónico a lejía, los ojos enrojecidos, los bañadores desteñidos, el pelo a punto de parecer un saco de paja... Y recordando todos estos efectos secundarios, que por fin habían salido de mi vida, fui acercándome al bordillo.

Pensé en tirarme al agua haciendo alguna estupidez, como solíamos hacer con el equipo al principio de los entrenos, pero lo mismo el socorrista se lanzaba detrás mío pensando que me había dado un brote psicótico. Así que me contuve y me tiré de cabeza. En ese momento me invadió la nostalgia, pensé en lo bonito que es pertenecer a un proyecto de grupo y me di cuenta de que esto es el primer punto en mi lista de lo que echo de menos.




Cuando entré en el agua, una parte de mi temía morir ahogada, después de tantos días sin sentir el medio ingrávido; pero en dos segundos recuperé mi ADN de pez y volví a sentirme como en casa. Pensé que esto debe funcionar como el ir en bici, que aunque dejes de hacerlo durante mucho tiempo tu cuerpo es incapaz de olvidarlo. 


El submundo acuático 


Entre brazadas y figuras, acabé perdiendo la noción del tiempo y mientras nadaba me entretuve pensando en cosas peculiares de los deportes de agua. Particularmente en dos:

  • La primera es la posibilidad de bucear. Me juro una aceituna a que no existe una situación parecida en el mundo terrestre. Ni por asomo. Las ondas acuáticas atenúan los ruidos y tu pulso baja en picado cuando buceas, como si el corazón quisiera guardar silencio para no romper ese momento de paz. Entras en una espécie de estado zen flotante. Incluso cuando hacíamos series de 50 metros en apnea sin parar aprendimos a disfrutar de esa tranquilidad.

  • La segunda es que en situaciones de apuro el agua te sirve de escondite. Esto no pasa en la vida normal. Cuando se te está a punto de escapar la risa en un momento comprometido, no tienes la opción de hundirte bajo tierra y desahogarte, sino que te ves obligado a reprimir tus impulsos y mantener la compostura. Así es, en el agua puedes ahogarte, pero también  y mucho más importante, desahogarte. Y una vez le pillas el truco, se convierte en un gran espacio de comunicación. Bajo el agua hemos reído, llorado, gritado, bailado los videoclips más cutres de la historia, nos hemos contado que tal el fin de semana, hemos aprendido a darnos directrices y avisarnos durante las coreografías cuando acechaban los imprevistos.

"Sigue nadando, sigue nadando, nadando, nadando..."

Me fui a casa pensando en todas estas cosas que ya no viviría tan a menudo, pero sintiendo que me esperan otras tantas en la dimensión terrestre. La vida cambia y nosotras con ella; es imprescindible evolucionar.

El próximo día os cuento más peripecias con Olympias, el grupo de exhibición que estamos montando para vivir la sincro de otra manera; con una trupe de cuidado: Andrea y Tina Fuentes, Paula Klamburg, Marga Crespí y aquí la escritora. 

jueves, 21 de abril de 2016

Colgamos el bañador

Confieso que la "retaguardia" de este blog está repleta de borradores para publicar, que algún día tendré que sacar a la luz... Pero antes que nada, quisiera compartir con vosotros el texto que leímos en nuestra fiesta, el pasado martes en la Nau Bostik de Barcelona. Colgamos el bañador literalmente, o mejor dicho los bañadores. Cada uno de los que utilizamos desde nuestra infancia hasta ahora. 

El planteamiento de la celebración fue despedir un ciclo y dar la bienvenida a otro. Sin embargo, sabemos que aunque dejemos la alta competición jamás podremos romper nuestro vinculo con la sincro. Eso sería como si nos arrancaran de cuajo una parte de nuestro ser, empapado de experiencias, valores y personas maravillosas.

Así que hoy os dejo con las reflexiones y emociones que surgieron hace algunas semanas, cuando tomamos una de las decisiones más importantes y difíciles de nuestra vida.






En castellano

Imagen del Diario Sport, durante la celebración.

Imaginaros inmersas en uno de los proyectos más importantes de vuestra vida. Entregando cuerpo y alma. Imaginaros que dejáis mil y una cosas de lado, que también os hacen felices, pero que no son compatibles con vuestro objetivo. Durante muchos años soñáis con ello por las noches y lo proyectáis durante el día. Os levantáis cuando el cielo está oscuro y volvéis a casa cuando ya no queda ni un rayo de sol, trabajando sin cesar. Imaginaros, que cuando por fin llega la hora de ir a cazar vuestro sueño se escapa delante de vuestros ojos.

Para seguir leyendo y que podáis trasladaros a ese momento, que creo que ya sabéis cual es, nos gustaría que cerraseis los ojos. Tenemos grabada esta escena en la piscina de Río, justo antes de nuestra última actuación

Imaginaros invadidas por un fuerte sentimiento de derrota: acabáis de perder el sueño por el que os habéis desvivido durante muchos años. Os habéis quedado a las puertas de los que hubiesen sido vuestros segundos Juegos Olímpicos. Vuestro cuerpo se encuentra en un estado de fatiga extrema, temblando. La respiración muy alterada, después de 4 minutos de apneas intermitentes. Y la mente en estado de shock. Lleváis mucho tiempo trabajando para esto, y no lo habéis conseguido.

De repente recordáis que no estáis solas. Miráis a vuestro alrededor y veis a las 7 compañeras con quien habéis luchado por este proyecto y con quien necesitáis compartir esta vorágine de sentimientos. Dentro vuestro hay una voz que dice: “Se acabó. Adiós a las Olimpiadas”. Os miráis, mostrando la cara más vulnerable de vuestra alma, y sintiendo que os habéis vaciado a todos los niveles. Hacéis un circulo, con las manos cogidas, creando una gran aurea magnética indestructible, mirándoos fijamente a los ojos, compartiendo, seguramente, el instante más duro de vuestra carrera deportiva.

Recordamos como nos caían las lágrimas. Una mezcla entre rabia, emoción, impotencia. Y que entonces, des de algún remoto lugar en nuestro interior, afloró un sentimiento inmenso de orgullo. Por el esfuerzo de meses y meses, por haber salido a lucharlo, por haber dado todo de nosotras.


Ahora, cuando abráis los ojos, os podemos decir que… Hemos tardado un tiempo en darnos cuenta, pero en ese preciso instante dejamos el equipo. Creemos que en este último mes hemos aprendido más que en toda nuestra vida. De ésta experiencia nos llevamos mucho más de lo que nadie podría esperar jamás. Nos llevamos la capacidad de gestionar situaciones extremas, la experiencia de encontrar magia donde aparentemente solo hay dolor y la oportunidad de fortalecer nuestro espíritu de lucha, con el crecimiento personal que todo esto supone. Ya tenemos más herramientas para nuestra mochila, para afrontar cualquier obstáculo que se nos ponga por delante

Hemos formado parte de un período brillante de la sincronizada, así que mentiríamos si dijésemos que nos vamos solo por no clasificarnos para los Juegos. Nunca se toma una decisión tan importante solo por un factor. Las dos teníamos en mente dejar la selección al final de esta temporada, pero por desgracia, para nosotras, el final de temporada ya ha llegado. Somos conscientes de que pronto nos espera un europeo, pero, ahora mismo, sentimos que la motivación por una Olimpiada no se puede substituir con la de cualquier otra competición. Estaríamos mintiéndonos a nosotras mismas si siguiéramos en este equipo sin ilusión y, todavía peor, estaríamos jugando con los sueños de otras nadadoras. Sabemos con certeza que detrás nuestro vienen con fuerza y ambición, nos lo decía la luz de sus ojos mientras nos cogíamos las manos en Río.

Hemos decidido dejar el equipo porque sentimos que nos hemos vaciado por este deporte y tenemos ganas de buscar nuevos retos. Nos mueven otras inquietudes y proyectos y sentimos que la vida nos espera.

Seguro que en los 8 y 10 años que llevamos en el equipo ha habido muchas cosas que no se han hecho bien. Queremos apelar a la responsabilidad de los directivos y las personas que gestionan nuestro deporte porque la sincro necesita nuevas reflexiones y planteamientos de cara al futuro. Y también a algunos medios de comunicación que quizás de vez en cuando deberían hacer “cerrar los ojos” a sus espectadores, como lo hemos hecho hace un momento, presentando al deportista como alguien de carne y hueso, en vez de una máquina de ganar, marcar goles o hacer mínimas. Somos personas que entregamos nuestra alma a lo que hacemos, y podremos hacerlo mejor o peor, pero en cualquier caso nosotras hemos venido aquí a nadar, jugar o combatir y no a ser títeres de un circo del cotilleo.

Si analizamos el recorrido de nuestra carrera deportiva, hemos sido protagonistas de momentos maravillosos: nunca olvidaremos las noches pasando en seco sobre la cama del fisio, los ataques de risa subacuáticos montando coreografía (siempre saliendo a respirar bien serias para que la entrenadora no nos descubriera), los míticos pasos sincronizados caminando por la calle, descubrir juntas países y culturas increíbles, nuestras reuniones clandestinas en pijama, rodar anuncios de todo tipo, momentos estelares en el nido del cuco, hacer bromas que nadie más entiende: hablar de la “Gertru”, la “farlo” o el “roquet fort”, calentar en el hall de un hotel con espectadores incluidos, o la locura que nos cogía interpretando bailes surrealistas bajo el agua, compitiendo para ver quien tenía más flow.

El otro día, a Paula y a mí se nos ocurrió contar las medallas que hemos conseguido con el equipo desde 2009 hasta hoy. Cada una tenemos más de 50, entre olimpiadas, mundiales, europeos, copas de Europa, trofeos del mundo y competiciones open. Al final las decisiones importantes de permiten coger perspectiva. Nos duele terminar nuestra carrera deportiva con un palo tan fuerte, pero cuando miramos la estela que hemos dejado a nuestro paso, sonreímos y nos sentimos orgullosas.

Como en todos los deportes de equipo, nada hubiese sido posible sin cada una de las compañeras y entrenadoras que nos han acompañado a lo largo de todos estos años, con quienes hemos luchado muchas batallas. Tampoco seriamos quien somos sin el soporte incondicional de nuestras familias. Los que habéis estado siempre al pie del cañón y que nos seguís desde que la mochila era más grande que nosotras. Cuando teníamos miedo de ir al entreno por si tocaba hacer apneas, cuando nos hacíais de canguros al salir del cole, cuando nos pasábamos comidas y cenas enteras hablando de sincro, cuando nos teníais que ayudar a hacer moños y coser lentejuelas, cuando teníais que aguantar competiciones inhumanas de mil horas de figuras… Nuestros queridos padres y hermanos, pareja, primos, tíos, abuelos. Sois nuestro amuleto.

También nos quitamos el sombrero delante de todos los que nos habéis ayudado en nuestra formación personal, académica y profesional.

La gente del CAR que nos habéis acompañado día a día, preparando nuestro cuerpo a todos los niveles, pegándonos caña en las pretemporadas (cuando teníamos que perder algunos quilitos de las vacaciones), escuchando nuestra larga lista de dolores físicos y mentales, investigando por debajo del agua como hacer las acrobacias más altas, recolocando nuestras columnas y caderas en su sitio, guardándonos la pasta integral en la cocina como si fuésemos una especie de secta, enseñándonos a interpretar el sissone y también el “no son” como unas auténticas artistas del Liceo, haciéndonos análisis de sangre con una alegría que a cualquiera le entraba pánico, cambiándonos los exámenes cuando nos coincidían en competiciones, deseándonos “escabeche” antes de comer, arreglándonos el “nido del cuco” para hacer las mejores siestas del mundo, intentando calentar siempre el agua de la piscina, encendiéndonos las luces del gimnasio a las 7 y pico de la mañana y echándonos con cariño cuando el modulo estaba a punto de cerrar (que algún día ya podríais haber cerrado un poco antes!)… Sois vosotros: preparadores físicos, fisios, biomecánicos, médicos, psicólogos, nutricionistas, profesores, tutores, personal de cocina y comedor, trabajadores de mantenimiento, recepcionistas, conserjes, directores, gestores, responsables de prensa.

Y tirando unos años atrás no olvidamos el centro de tecnificación de la Blume, donde aprendimos a ser deportistas, pero sobre todo a ser personas. Allí establecimos grandes vínculos con gente extraordinaria, que por suerte todavía conservamos.

Y todavía más atrás recordamos con cariño nuestros inicios en el club, el Kalli, donde nos apasionamos por el mundo de la sincro, y antes de aprender a levantar una pierna dentro del agua tuvimos que aprender a no ahogarnos en ella.

No queremos olvidarnos de los directivos que nos habéis apoyado y habéis sabido detectar nuestras inquietudes y los medios de comunicación que con responsabilidad profesional habéis estado a la altura de las circunstancias.

Y por último y muy importante, queremos mencionar a todos los amigos de dentro y fuera del deporte, que nos habéis apoyado a lo largo de esta aventura y que juntos esperamos poder empezar muchísimas más.

A todos vosotros, gracias.


Como dice la canción, esto “no es un adiós para siempre”. Es solo una transición de nuestras vidas. Pasamos de nadadoras profesionales a un nuevo estado que por ahora desconocemos, pero sea cual sea, tenemos previsto poner en él la misma ilusión que hemos puesto hasta hoy con la sincro.


En català

Imagen del Diario Sport, bastante puestas en el papel.

Imagineu-vos immerses en un dels projectes més importants de la vostra vida. Entregant-hi cos i ànima. Imagineu-vos que deixeu mil i una coses de banda, que també us fan felices, però que no són compatibles amb el vostre objectiu. Durant molts anys hi somieu de nit, i el projecteu de dia. Us aixequeu quan encara és fosc i arribeu a casa quan el sol ja s’ha post, treballant sense parar. Imagineu-vos, que quan per fi arriba l’hora d’anar a caçar el vostre somni, s’esfuma davant dels vostres ulls.

Per seguir llegint i que us pugueu transportar a aquest moment, que crec ja sabeu quin és, ens agradaria que tanquéssiu els ulls. Tenim al cap gravada aquesta escena, a la piscina de Rio, just després de la nostra última actuació...

Imagineu-vos envaïdes per un fort sentiment de derrota: acabeu de perdre el somni pel que us heu desviscut durant molts anys. Us heu quedat a les portes dels que haguessin estat els vostres segons Jocs Olímpics. El vostre cos es troba en un estat de fatiga extrema, tremolant. La respiració, molt alterada, després de 4 minuts d’apnees intermitents. I la ment, en estat de shock. Porteu molt de temps treballant per això i no ho heu aconseguit.

De sobte recordeu que no esteu soles. Mireu al vostre voltant i veieu a les 7 companyes amb les qui heu lluitat per aquest projecte i amb qui necessiteu compartir aquesta voràgine de sentiments. Dins vostre hi ha una veu que diu: “S’ha acabat. Adéu a les Olimpíades”. Us mireu, mostrant la cara més vulnerable de la vostra ànima, i sentint que us heu buidat a tots els nivells. Feu una rotllana, amb les mans agafades, creant una gran àurea magnètica indestructible, mirant-vos fixament als ulls, compartint, segurament, l’instant més dur de la vostra carrera esportiva.

Recordem com ens queien les llàgrimes, una barreja entre ràbia, emoció i impotència. I que llavors, des d’algun lloc, dins nostre, va aflorar un sentiment immens d’orgull, per l’esforç de mesos i mesos, per haver sortit a lluitar-ho, per haver-ho donat tot de nosaltres.

Ara, quan obriu els ulls, us podem dir que “hem trigat un temps en adonar-nos-en però en aquell precís instant vam deixar l’equip”. Creiem, que en aquest últim mes, hem aprés més que en tota la nostra vida. D’aquesta experiència ens emportem molt més del que ningú podria esperar mai. Ens emportem la capacitat de gestionar situacions extremes, l’experiència de trobar màgia on aparentment només hi ha dolor, i l’oportunitat d’enfortir el nostre esperit de lluita, amb el creixement personal que tot això suposa. Ja tenim més eines per la nostra motxilla, per afrontar qualsevol obstacle que se’ns posi al davant.

Hem format part d’un període brillant de la sincronitzada, així que mentiríem si diguéssim que marxem només per no classificar-nos pels jocs. Mai es pren una decisió tan important només per un factor. Les dues teníem en ment marxar de la selecció al final d’aquesta temporada, però malauradament, per nosaltres, el final de temporada ja ha arribat. Som conscients de que en poc temps hi ha un europeu que ens espera però, ara mateix, sentim que la motivació per una olimpíada no es pot substituir amb cap altra competició. Ens estaríem enganyant a nosaltres mateixes si seguíssim en aquest equip sense il·lusió, i encara pitjor, estaríem jugant amb els somnis d’altres nedadores. Sabem del cert, que darrere venen amb força i ambició, ens ho deia la llum dels seus ulls mentre ens agafàvem de les mans a Rio.

Hem decidit deixar l’equip perquè sentim que ens hem buidat per aquest esport i tenim ganes de buscar nous reptes. Ens mouen altres inquietuds i projectes i sentim que la vida ens espera.

Segur que en els 8 i 10 anys que portem en el equip, hi ha hagut moltes coses que no s’han fet bé. Volem apel·lar a la responsabilitat dels directius i les persones que gestionen el nostre esport perquè la sincro necessita noves reflexions i plantejaments de cara al futur. I també alguns mitjans de comunicació que potser de tant en tan haurien de fer “tancar els ulls” als seus espectadors, com ho hem fet fa un moment, presentant l’esportista com algú de carn i ossos, en comptes d’una màquina de guanyar, marcar gols o fer mínimes. Som persones que entreguem la nostra ànima al que fem i podrem fer-ho millor o pitjor, però en qualsevol dels casos nosaltres hem vingut aquí a nedar, jugar o combatre i no a ser els titelles d’un circ del safareig.

Si analitzem el recorregut de la nostra carrera esportiva, hem estat protagonistes de moments meravellosos: mai oblidarem les nits de passar en sec saltant sobre el llit del fisio, els atacs de riure subaquàtics muntant coreografia (sempre sortint a respirar ben series perquè l’entrenadora no ens descobrís), els mítics passos sincronitzats caminant pel carrer, descobrir juntes països i cultures increïbles, les nostres reunions clandestines en pijama, rodar anuncis de tot tipus, moments estel·lars al nido del cuco, fer bromes que ningú més entén, parlar de la ”Gertru”, la “farlo” o el “roquet fort”, escalfar en el hall d’un hotel amb espectadors inclosos, o la bogeria que ens agafava interpretant balls surrealistes sota l’aigua competint per veure qui tenia més flow.

L’altre dia, a la Paula i a mi se’ns va acudir comptar les medalles que hem aconseguit amb l’equip des de 2009 fins avui. I cadascuna en tenim més de 50, entre olimpíades, mundials, europeus, copes d’Europa, trofeus del món i competicions open. No les havíem contat fins ara. Al final les decisions importants et fan prendre perspectiva. Ens dol acabar la nostra carrera esportiva amb un pal tan fort, però quan mirem l’estela que hem deixat al nostre pas, somriem i n’estem orgulloses.

Com en tots els esports d’equip, res no hagués estat possible sense cadascuna de les companyes i entrenadores que ens han acompanyat al llarg de tots aquests anys, amb les qui hem lluitat moltes batalles. Tampoc seriem qui som sense el suport incondicional de les nostres famílies. Els que sempre heu estat al peu del canó i que ens seguiu des que la motxilla era més gran que nosaltres. Quan teníem por d’anar al entreno per si tocava fer apnees, quan ens fèieu de cangurs al sortir de l’escola, quan ens passàvem dinars i sopars sencers parlant de sincro, quan ens havíeu d’ajudar a fer els monyos i cosir els banyadors, quan havíeu d’aguantar competicions inhumanes de figures, quin era el record mundial d’hores Guillem?... Els nostres estimats pares i germans, parella, cosins, tiets, avis. Sou el nostre amulet.
També ens traiem el barret davant de tots els qui ens heu ajudat en la nostra formació personal, acadèmica i professional.

La gent del CAR, que ens heu acompanyat dia a dia, preparant el nostre cos a tots els nivells, pegant-nos canya en les pretemporades (quan havíem de perdre alguns quilets de les vacances), escoltant la nostra llarga llista de mals físics i mentals, investigant per sota l’aigua com fer les acrobàcies més altes, recol·locant les nostres columnes i malucs al seu lloc, guardant-nos la pasta integral com si fóssim una espècie de secta, ensenyant-nos a interpretar el sissone i també el “no son” com unes autèntiques artistes del Liceu, fent-nos anàlisis de sang amb una alegria que a qualsevol li agafava pànic, canviant-nos els exàmens quan ens coincidien amb competicions, desitjant-nos “escabetxe” abans de dinar, arreglant-nos el “nido del cuco” per fer les millors migdiades del món, intentant escalfar sempre l’aigua de la piscina, encenent-nos les llums del gimnàs a les 7 i pico del matí i fent-nos fora amb carinyo quan el mòdul estava a punt de tancar, que ja podríeu haver tancat una mica abans… Sou vosaltres: preparadors físics, fisios, biomecànics, metges, psicòlegs, nutricionistes, professors, tutors, personal de cuina i menjador, treballadors de manteniment, recepcionistes, conserges, directors, gestors, responsables de premsa.

I tirant uns anys enrere, no oblidem el centre de tecnificació de la Blume, on vam aprendre a ser esportistes però sobretot persones. Allà vam establir grans lligams amb gent extraordinària, que per sort encara conservem.

I encara més enrere, recordem amb carinyo els nostres inicis al club, el Kalli, on ens vam apassionar pel món de la sincro i abans d’aprendre a aixecar una cama dins l’aigua vam haver d’aprendre a no ofegar-nos.

No ens volem oblidar dels directius que ens heu recolzat i heu sabut detectar les nostres inquietuds i els mitjans de comunicació que amb responsabilitat professional heu estat a l’alçada de les circumstàncies.
I per últim i molt important, volem mencionar a tots els amics de dins i fora l’esport, que ens heu recolzat al llarg d’aquesta aventura i que junts esperem començar-ne moltíssimes més.

A tots vosaltres, gràcies.

Com diu aquella cançó, això “no és un adéu per sempre”. És només una transició de la nostra vida. Passem de nedadores professionals a un nou estat que per ara desconeixem, però sigui el que sigui tenim previst posar-hi la mateixa il·lusió que hem posat fins avui amb la sincro.